29 de enero de 2016


http://1.bp.blogspot.com/-yFQbGUzP1vI/VVoPOtW0fPI/AAAAAAAABWk/mZXgGpcU49o/s1600/QEDU.png 






Qué estudiar y dónde en la Universidad

 

 

La aplicación qué estudiar y dónde se ha creado para facilitar a los estudiantes que quieren acceder a las universidades españolas, un conjunto de información que les sea de utilidad en el momento de decidir qué titulación estudiar y dónde cursarla.
 
Los datos se han extraído del Registro de Universidades, Centros y Títulos y del Sistema Integrado de Información Universitaria.
 
La información disponible en esta aplicación debe ser considerada exclusivamente a título informativo y orientativo, toda vez que no tiene validez oficial y por tanto no debe ser utilizada con ese carácter.

¡¡¡Excelente herramienta!!!

 Ministerio de Educación, Cultura y Deporte 

 



21 de enero de 2016

MEDITACIÓN Y APRENDIZAJE     E. PUNSET (Redes)

La neurociencia ha demostrado que el cerebro es maleable. Mediante el aprendizaje, podemos transformarlo para, por ejemplo, poder andar en bicicleta o hablar más de un idioma.
En Redes veremos que podemos aprender también a ser más felices, más responsables y cooperativos. La educación ha de dar un vuelco e incorporar nuevas técnicas, como las de la meditación, para formar a mejores ciudadanos.

 Resultado de imagen de meditación y aprendizaje punset
http://www.rtve.es/alacarta/videos/redes/redes-meditacion-aprendizaje/653588/

 

 Resultado de imagen de 1 minuto de mindfulness


Cómo meditar en un minuto 

 

 

https://www.youtube.com/watch?v=sGZ6K0Us-GI

20 de enero de 2016


 


 TECNICAS DE RELAJACIÓN VIVENCIAL EN EL AULA (TREVA)

 

 

http://www.programatreva.com/1.html    

¿QUÉ ES?
El Programa TREVA (Técnicas de Relajación Vivencial Aplicadas al Aula) es el resultado de un largo proceso de investigación y experiencia cuyo cometido es llevar a las aulas la RELAJACIÓN y la MEDITACIÓN de forma seria y sencilla con una doble finalidad:
  1. Responder a la NECESIDAD de calma e interioridad que hay en los centros docentes.
  2. Proponerlas como recursos de INNOVACIÓN PEDAGÓGICA para el aprendizaje y desarrollo personal de alumnos y profesores.
¿EN QUÉ SE BASA?
El  Programa TREVA ha sido validado cualitativa y cuantitativamente en diversos estudios científicos y una tesis doctoral. Se basa en los últimos descubrimientos neurocientíficos.
¿DE QUÉ TRATA?
En un primer estudio de análisis de los 40 métodos de relajación, meditación y conciencia psicocorporal con mayor rigor científico y eficiencia se llegó a la conclusión de que sólo existen NUEVE RECURSOS PSICOFÍSICOS BÁSICOS para meditar o relajarnos, los cuales son empleados de diversas maneras según el objetivo que queramos conseguir (concentración, serenidad, energetizarnos... ) y la persona que los utilice. 

Estos nueve recursos tienen varias aplicaciones entre las que se encuentran
  • El ENFOQUE EMOCIONAL (FOCUSING)
  • El CENTRAMIENTO
  • El SILENCIO MENTAL
Todos ellos forman las 12 UNIDADES DIDÁCTICAS TREVA en las que se ofrecen diversidad de ejercicios

¿A QUIÉN SE DIRIGE?
  • A docentes de cualquier etapa educativa: de infantil a universidad.
  • A docentes para aplicarlo a alumnos.
  • A alumnos para uso particular.
  • A familias y otros estamentos de la comunidad educativa.
¿CUALES SON SUS BENEFICIOS?
  1. Mejorar el RENDIMIENTO ACADÉMICO a través del desarrollo de la atención, la memoria y el clima de aula.
  2. Disminución del ESTRÉS, AGITACIÓN Y MALESTAR DOCENTE. 
  3. Mejora de la INTELIGENCIA EMOCIONAL  a través de todas sus competencias.
  4. Fomento de la INTERIORIDAD                    

17 de enero de 2016

VINCULAR TICS Y CONVIVENCIA ESCOLAR: ¿UN NUEVO RETO?


Es indudable que la implantación del uso de nuevas tecnologías en la vida cotidiana requiere un cambio de mentalidad en la organización y didáctica escolar.
La incorporación de metodologías activas y colaborativas en el aula, unido a una adecuada variedad de herramientas que se adapten a la realidad de los centros, permite la utilización de tecnologías no sólo en el proceso de enseñanza-aprendizaje sino facilitadoras de una buena convivencia escolar.
Son numerosos autores los que describen los beneficios que las nuevas tecnologías ofrecen a los centros educativos. Pere Marqués (2010), por ejemplo, menciona las siguientes:
1
La alfabetización digital de los estudiantes, profesores y familias.
2
Acceso a la información, comunicación, gestión y proceso de datos
3
Gestión del centro: secretaría, biblioteca, gestión de la tutoría de alumnos
4
Uso didáctico para facilitar los procesos de enseñanza y aprendizaje.
5
Comunicación con las familias (a través de la web de centro o emails).
6
Comunicación con el entorno.
7
Relación entre profesores de diversos centros (a través de redes y comunidades virtuales), compartir recursos y experiencias, informaciones, preguntas…etc.
Por otro lado, la Nueva Era Educativa reclama que la escuela sea un espacio de aprendizaje y ensayo para el ejercicio de la nueva ciudadanía participativa y comprometida. Sabemos que la escuela, constituye un microcosmos social y cultural en el que los alumnos pasan mucho tiempo, y que las incontables experiencias vividas o percibidas por los alumnos, día a día y año tras año, repercute en la formación de su personalidad (Ortega, 2008; Watkins y Wagner, 1991). Esto es motivo, más que suficiente, por el que la prevención y mejora de la convivencia escolar debería ser un objetivo prioritario en los centros educativos.
Tanto es así, que el primer objetivo de etapa que recoge el Real Decreto 1105/2014, de 26 de diciembre, por el que se establece el currículo básico de la Educación Secundaria Obligatoria y del Bachillerato, propone:
Asumir responsablemente sus deberes, conocer y ejercer sus derechos en el respeto a los demás, practicar la tolerancia, la cooperación y la solidaridad entre las personas y grupos, ejercitarse en el diálogo afianzando los derechos humanos y la igualdad de trato y de oportunidades entre mujeres y hombres, como valores comunes de una sociedad plural y prepararse para el ejercicio de la ciudadanía democrática.
También el Informe Estatal de Convivencia Escolar (2010) manifiesta la necesaria intervención preventiva, educativa y continua. Contrariamente, la realidad es que los centros limitan la convivencia escolar a las medidas sancionadoras, punitivas y establecidas de manera puntual.
Pero ¿en qué momento, tiempo-espacio un centro debe abordar estos aspectos preventivos? Según la normativa, en las tutorías.
El documento del MEC (1995) Orientación y Tutoría, recoge:
La escuela es un lugar para la educación de la convivencia y un lugar donde se convive. El aprendizaje de la convivencia en la escuela se produce no tanto a través de una instrucción explícita, cuanto a través del modo en que en ella se convive. Comunicarse, cooperar, ser solidario, respetar las reglas es algo que además de ser objeto de enseñanza ha de constituir el entramado escolar
El tiempo de tutoría debe dedicarse a tratar estos temas de manera totalmente transversal y multidisciplinar, mediante técnicas específicas y con objetivos como el aprendizaje de habilidades sociales (diálogo, resolución de conflictos, empatía, asertividad, etc.), el pensamiento crítico, valores sociales, trabajo cooperativo, desarrollo moral y ético.
Ahora bien, ¿qué piensan los tutores de secundaria sobre la convivencia escolar en sus centros?
Durante este verano, hemos realizado una breve encuesta a los tutores con el fin de adaptar a sus necesidades, el diseño de una Aplicación web que estamos desarrollando. El objetivo de la App es facilitar su labor como tutores y la mejora de la convivencia escolar, haciendo partícipes a los alumnos, el tutor y los padres.
De las 73 respuestas obtenidas, los resultados han sido los siguientes:
VINCULAR-TICS-Y-CONVIVENCIA-ESCOLAR-INED21
El 23.29% de los tutores indican que necesitan herramientas con actividades organizadas y apoyo en las tutorías para trabajar las relaciones interpersonales porque a los alumnos les preocupa que haya un buen clima escolar. El 11% requiere la incorporación de herramientas digitales para prevenir el ciberbulllying, y en el menor de los casos, el 6.85% considera que la convivencia se limita a poner sanciones. El mismo porcentaje no trabaja la convivencia escolar.
Nuestra propuesta, de nombre KonVive.LetLife, consiste combina el uso de tecnologías en las tutorías para la mejora de la convivencia. Un reto que supone fusionar una Aplicación web dinámica y flexible, con el marco teórico del Assessment and Teaching for 21st century skills y las propuestas de UNESCO. Una herramienta pionera que se presenta a #simoeducacion2015 #15minutosdegloria que ofrece entre otras cosas:
1
Información al profesor-tutor con actividades diseñadas, secuenciadas y adaptadas al currículo.
2
Agrupamientos heterogéneos según criterios pedagógicos previos.
3
Actividades cooperativas y colaborativas que permiten trabajar las relaciones interpersonales, la solidaridad y la tolerancia.
4
Asignación de roles en el equipo según habilidades personales.
5
Espacio de intercambio de comunicación y participación común entre profesores, alumnos y padres.
6
Asambleas digitales.
7
Gamificación educativa al realizar retos, solución colaborativa de problemas, progresiones de nivel, adquisición de insignias
8
Tareas que requieren acción y movimiento físico a través de actividades de geolocalización y GPS.
9
Evaluación de habilidades sociales, cognitivas y colaborativas.
10
Feedback inmediato y continuo para mejorar, como proponen los enfoques de la evaluación formativa.
KonVive.LetLife facilita a los tutores una secuenciación de actividades a desarrollar en las tutorías, creando retos, situaciones educativas que permiten aprender a vivir y disfrutar de una convivencia no exenta de conflictos y problemas, sino aprender a gestionarlos y solucionarlos mediante el uso de herramientas TICs.

 http://konviveletlife.pedagogiaparaelexito.com/

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II PLAN DE ATENCION A LA DIVERSIDAD EN CASTILLA Y LEÓN 2015-2020



El II Plan de Atención a la Diversidad en la Educación de Castilla y León 2015-2020, programado del curso 2015/2016 al 2019/2020, tiene la intención de convertirse en una referencia en esta materia en Castilla y León, estableciendo las líneas estratégicas de actuación en nuestra Comunidad Autónoma desde una perspectiva inclusiva de la educación.
El Plan es resultado del compromiso de la administración educativa desde su esfera de responsabilidad, adoptando las medidas necesarias para alcanzar una educación para todos, y avanzando por consiguiente hacia la consolidación de un sistema educativo equitativo y alta calidad.
http://www.educa.jcyl.es/es/temas/atencion-diversidad/foro-participacion-ii-plan-atencion-diversidad-cyl
 Se ha publicado un nuevo foro en Participación "II Plan de Atención a la Diversidad en la Educación de Castilla y León 2015-2020." Puede participar y realizar aportaciones en este enlace: 
El foro permanecerá abierto hasta las 15:00 h. del 21 de enero de 2016.


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POSIBLES SUPERPOSICIONES EMOCIONALES EN LA PELICULA INSIDE OUT

Emociones de la película Inside Out   
INSIDE OUT
Una pelicula de inteligencia emocional...un  guiño a la neurociencia


Hay veces que las mejores enseñanzas vienen de donde menos lo imaginamos. Por eso, es importante ir por la vida con una mentalidad abierta y no cerrarse a ninguna experiencia. Tal ha sido el caso de la película “Inside Out”, una auténtica revelación de la mano de Pixar. Y es que este filme animado en 3D es una verdadera joya que ningún niño, y me atrevería a decir, ningún adulto, debería perderse.

Una película que lo tiene todo, para niños y adultos

La película “Inside Out” lo tiene todo: conocimiento e ironía, sensibilidad y diversión. De hecho, muchos han afirmado que se trata del mejor filme realizado por Pixar hasta la fecha. Y no es para menos porque también resulta muy original ya que, al margen de la historia de su protagonista, Riley Anderson, con la cual muchos podríamos identificarnos, los guionistas se las han ingeniado para contarnos qué pasa en la mente de esa niña.
En la cabeza de Riley coexisten cinco emociones: Alegría, Tristeza, Ira, Miedo y Asco. Estas emociones forman una especie de consejo de administración que va tomando una serie de decisiones para que la niña pueda enfrentar los diferentes retos que le plantea la vida.
No obstante, lo más interesante es que los creadores de “Inside Out” han sido muy fieles a la ciencia. De hecho, han colaborado con dos científicos de la Universidad de California que trabajan cerca de la sede de Pixar: Dacher Keltner, de Berkeley y Paul Ekman, de San Francisco. 
Los más versados en Neurociencias notarán que la película le hace muchos guiños a esta ciencia y refleja de manera bastante fiel, con un toque sarcástico y divertido, lo que sucede en la mente humana. Obviamente, se han tomado varias licencias, en aras de poder representar todo de una forma sencilla y comprensible para el gran público, incluyendo los niños, pero esos detalles que faltan no le restan méritos al resultado final.
Lo mejor de todo es que la película no pierde fuelle en ningún momento, a lo largo del largometraje se van añadiendo diferentes novedades al mundo interior de Riley, personajes que nos mantienen pegados a la pantalla. Y sus creadores fueron muy atrevidos ya que no solo tocaron el tema de las emociones humanas sino también de la formación de recuerdos, el olvido, la fantasía e incluso la formación de los sueños.

¿Qué podemos aprender de Inside Out?

La película “Inside Out” no es una mera clase de Neurociencias. De hecho, encierra varias enseñanzas muy importantes para la vida, enseñanzas que son válidas tanto para los adultos como para los niños:
1. Las emociones son vitales al tomar decisiones.
Durante siglos, hemos pensado en las emociones como en un obstáculo para la toma de decisiones: ser racionales es bueno, ser emocionales es malo. Sin embargo, según la teoría de los marcadores somáticos, las emociones son esenciales en la toma de decisiones porque son una especie de filtro que se encarga de restringir el amplio universo de posibilidades, ayudándonos a decantarnos por las opciones que nos hagan menos daño. 
De cierta forma, las emociones son como unos centinelas que nos protegen, por lo que siempre debemos contar con ellas ya que, al fin y al cabo, son una señal dirigida a nosotros mismos. De hecho, cuando estamos en peligro, se produce un secuestro emocional y la amígdala toma el mando, desconectando las partes racionales de nuestro cerebro, con el objetivo de ponernos a salvo lo antes posible.
Por tanto, en vez de acallar las emociones, debemos aprender a conectar con nuestro mundo emocional. Una buena decisión es aquella razonada, pero que nos hace sentir a gusto con nosotros mismos.
2. Los recuerdos cambian su impronta emocional con el tiempo.
La memoria no es un mero almacén de recuerdos, como se aprecia en la película, sino que es un proceso activo, que cambia continuamente. Por tanto, lo que recuerdas hoy, no es lo que recordarás mañana. Las emociones que vamos experimentando y las vivencias que tenemos a lo largo de la vida, cambian la forma en que miramos al pasado y, por tanto, cambian nuestros recuerdos.
Por eso, un recuerdo feliz puede llenarse de nostalgia o tristeza, como le ocurrió a la protagonista de la película. De la misma forma, un recuerdo triste puede evocar más adelante alegría. De hecho, nos pasa cuando perdemos a una persona querida, primero sus recuerdos están llenos de dolor y tristeza pero a medida que pasa el tiempo se revisten de nostalgia y alegría. 
Lo que sucede es que, al recordar, no podemos abstraernos de la persona en la que nos hemos convertido. Y ese cambio, transforma nuestros recuerdos.
3. Las emociones positivas están en desventaja. ¡Poténcialas!
Experimentamos muchas más emociones de las cinco que se aprecian en la película. No obstante, las emociones primarias son, precisamente: Alegría, Tristeza, Ira, Miedo y Asco. Estas son las emociones que se activan de forma visceral, ante un estímulo, pero pueden dar pie a lo que se conoce como emociones secundarias, como el desprecio, la frustración, el entusiasmo, la vergüenza o la sorpresa. 
Lo interesante es que en nuestro abanico emocional, tenemos más emociones “negativas” que “positivas”. Esto se debe a que las emociones tienen la tarea de mantenernos a salvo, por lo que es normal que a lo largo de los siglos se hayan potenciado las reacciones negativas que nos alertan de un posible peligro, mientras que las señales positivas y satisfactorias pueden ser menos intensas. 
Esto significa que debemos hacer un esfuerzo consciente por alimentar esas emociones “positivas”, las emociones que nos hacen sentir bien y nos hacen felices. 
4. Cultiva todo lo que quieras desarrollar en ti, o lo perderás.
En cierto momento de la película se hace referencia al basurero mental y se aprecia como los recuerdos más descoloridos se van borrando. En nuestra mente ocurre algo similar, cuando un patrón neuronal no se usa durante mucho tiempo, se debilita cada vez más, y puede llegar a desaparecer. Lo mismo ocurre con lo que se denomina “islas de la personalidad”, que no son más que diferentes esferas de actuación que son significativas.
Por eso, es importante que cultives todo aquello que deseas desarrollar o conservar en ti. Si quieres ser más paciente, amable o positivo, deberás regar día tras día esas cualidades, sin descuidarlas. Lo mismo se aplica para las relaciones interpersonales o los aprendizajes, todo aquello que no cultivas, puede terminar muriendo.
No dejes que la prisa cotidiana te arrebate algunas de las cosas más importantes para ti. Dedícales tiempo.
5. Todas las emociones son necesarias. ¡Acéptalas!
Una de las enseñanzas más interesantes de esta película es que todas las emociones son necesarias, no debemos rechazarlas ni intentar ocultarlas porque todas tienen un mensaje que transmitirnos. De hecho, la tristeza, que al inicio aparece marginada y como una carga, después recobra protagonismo, cuando nos damos cuenta de que tiene un valor adaptativo y que gracias a ella, las cosas pueden cambiar. 
Nuestro bagaje emocional nos ofrece una gran ventaja evolutiva. Por eso, el miedo nos ayuda a huir del peligro o asumir una actitud más cauta, mientras que la ira nos incita a luchar y el asco nos hace rechazar cosas que podrían hacernos daño. Por ejemplo, se ha apreciado que un estado de ánimo más triste puede aumentar nuestra capacidad para memorizar, mientras que cuando estamos alegres tenemos más probabilidades de realizar juicios erróneos.
Asumir esta perspectiva implica un cambio radical en la forma de relacionarnos con nosotros mismos, porque aprenderemos a aceptarnos tal como somos, aprenderemos a aceptar todas nuestras emociones y conectar con nuestro “yo” más profundo.

10 de enero de 2016


mejorar el estudio 

30 trucos para mejorar el estudio y los resultados

No te lo puedes perder.... 

 

 

 

En este enlace encontrarás buenas orientaciones para aprender más y mejor de manera eficaz. 

 

5 Consejos para aumentar la empatía con tus alumnos y alumnas 

La palabra Empatía procede del griego y significa ‘lo que sufre’ o, lo que es lo mismo, la capacidad que tiene una persona de comprender las emociones del otro.


Este concepto para mí tiene una importancia capital a la hora de relacionarnos e interactuar con nuestros alumnos de clase. Cuanto mejor les comprendamos, más recibiremos de ellos a cambio. Esta Inteligencia Interpersonal, en palabras de Howard Gardner, revierte directamente en muchas de las acciones que nuestros alumnos llevan a cabo durante la jornada escolar.


Empatía

 Imagen extraída de Shutterstock
Posiblemente os habréis fijado como durante el curso escolar hay profesores que conectan muy rápidamente con los alumnos y eso les pasa año tras año, mientras que otros mantienen una relación con sus alumnos algo más complicada. Son los profesores que no “conectan” con los alumnos.
 Otro aspecto que no hay que confundir es el hecho de que ser un profesor empático no tiene nada que ver con lo de ser un “profe guay” o un “profe enrollado”. Para nada. La Empatía es algo mucho más profundo que ser “guay” o “enrollado”. De hecho, son estos profesores los que empiezan con una muy buena relación con los alumnos que con el tiempo se va deteriorando al no saber poner límites. Pero esto es materia para otro artículo.

Mi intención para con este artículo no es más que enseñaros cinco útiles y sencillas acciones para aumentar la Empatía con vuestros alumnos:


  1. Aprenderse los nombres. Puede parecer una obviedad, pero es algo a lo que hay que dar mucha importancia. A veces nos encontramos con profesores que, pasados varios meses, aún no conocen el nombre de sus alumnos o los confunden con asiduidad. Sé que habréis oído quejarse a vuestros compañeros de que tienen muchos alumnos y que lleva su tiempo aprenderse todos los nombres. Eso no es cierto. En pocos días se puede conseguir si os lo proponéis. Hay montones de trucos para aprenderse los nombres de los alumnos. Algún día os hablaré de ello. Otro consejo que os doy relacionado con este primer consejo es evitar llamar a vuestros alumnos por su apellido. No me digáis por qué, pero la experiencia me ha enseñado que una gran parte del alumnado odia que le llamen por su apellido. Cierto que existen varias excepciones y en ese caso y bajo la petición del alumno podéís hacerlo. Pero llamar a un alumno por su apellidos no hace más que crear un distanciamiento entre tú y el alumno debido a su excesiva formalidad.
  2.  Tener buena memoria. Por buena memoria me refiero a aquellas pequeñas cosas que para nosotros son poco importantes, pero que para nuestros alumnos significan muchísimo. Preguntarles por el partido del fin de semana contra su eterno rival, felicitarles por la consecución de un logro, interesarse por sus mascotas, mostrar interés que lo agradecen. Recordad sus caras si alguna vez lo habéis llevado a cabo.
  3. Mantener el contacto visual. Es muy frecuente que al principio o al final de la clase se nos acerquen los alumnos para preguntarnos alguna cuestión. En ese momento solemos estar pendientes de muestro material escolar y descuidamos el contacto visual con quien nos habla. Si no le miramos, el alumno captará que nos importa más lo que estamos haciendo que no lo que nos está diciendo.
  4. Escuchar en lugar de oír. La Escucha Activa consiste precisamente en diferenciar la palabra oír de la palabra escuchar. OÍR no es más que percibir sonidos, mientras que ESCUCHAR consiste en entender aquello de lo que se nos habla.Cambiar las preguntas cerradas por las preguntas abiertas. Un factor que nos puede ayudar a empatizar con nuestros alumnos tiene que ver con la forma con que formulamos las preguntas. Al interactuar con un alumno hay una gran diferencia entre preguntarle ‘si está preocupado’ a preguntarle ‘por qué está preocupado’. Mientras la primera pregunta se responde con un simple SÍ o NO, la segunda implica un por qué que creará un vínculo emocional entre tú y el alumno que debes aprovecha
 Si cuidáis detalles como los expuestos aquí, veréis como el clima de la clase tiene a ser más relajado y distendido. Son tan sólo cinco ejemplos de cómo podemos mejorar la empatía hacia nuestros alumnos. Os puedo asegurar que existen muchísimos más actuaciones y muy fáciles de llevar a cabo. Estoy seguro que tú también utilizarás algunas acciones para aumentar tu empatía. Si es así estaré encantado no de oírlos, sino de escucharlos…

 http://justificaturespuesta.com/5-consejos-para-aumentar-la-empatia-con-tus-alumnos/

Cómo escuchar y lograr que nos escuche nuestro/-a  hijo/-a adolescente

A todos los padres y madres nos gustaría que la adolescencia pasase lo más rápidamente posible. Queremos estar al lado de nuestro hijo/-a, pendientes de él, como lo hemos hecho desde que nació, pero muchas veces no sabemos cómo. Nos desbordan las situaciones que se nos presentan cada día, y tenemos mucho miedo de no hacerlo bien. Y a todo ello hay que sumarle la cantidad de años que son necesarios hasta que el ser humano pasa a su siguiente etapa evolutiva. Desde los 10 años, que es cuando por término medio comienza la preadolescencia, hasta los 20 años, que suele terminar la adolescencia. Por eso a mí me gusta llamarle “la carrera de fondo de los padres ” porque es una etapa en la resistencia juega un papel decisivo.

Hasta aquí, el sentir como padre o madre. Ahora vamos a ponernos en la piel del adolescente. Y esto es, en líneas generales, lo que se le pasa por la cabeza, su sentir:
  • “¿Quién soy? Ya no soy un niño pero tampoco soy una persona adulta. Estoy en terreno de nadie”.
  • “¿Qué me está pasando? Hasta hace poco lo tenía todo bastante claro y de repente mi cuerpo cambia, y mi cabeza está ocupada con cuestiones diferentes, nuevas para mí. No entiendo nada y por si fuera poco las personas que tengo más cerca, en mi casa tampoco me entienden. Mis amigos y compañeros son los únicos y en ellos me refugio. Sólo puedo confiar en ellos”. 

Lo que el adolescente quiere expresar

escuchar y lograr que nos escuche nuestro hijo adolescente
Hablar de los adolescentes, en general, sin precisar edades, es un poco pretencioso porque poco tiene que ver un adolescente de 14 años con uno de 20. Pero voy a generalizar porque lo que intento es transmitir lo esencial, lo que se encuentra detrás de una buena escucha, de una escucha activa, porque todos necesitamos saber que somos importantes, sobre todo para las personas que tenemos más cerca.

Estamos cansados de oír a nuestros adolescentes sus quejas, lamentos, exigencias. Pero, si nos paramos unos segundos, nos daremos cuenta de que detrás de todos estos mensajes rutinarios está la necesidad de ser escuchados (lo contrario a ser ignorados).

La mayoría de las veces bastaría con dedicarles 3 ó 4 minutos de nuestro 'valioso tiempo' y habríamos hecho una buena inversión como padres en la formación de su madurez.

Lo primero que perciben es que son importantes para nosotros ya que nos paramos, somos capaces de dejar por un momento nuestros quehaceres y les prestamos nuestra atención. Y estamos satisfaciendo una necesidad muy profunda e imprescindible para cualquier ser humano y es la necesidad de reconocimiento y de cariño.

Para que practiquemos el arte de la escucha es imprescindible, en primer lugar, que consideremos que “sirve para algo”. En nuestra “sociedad de la utilidad” todo lo que no sirve lo desechamos. Y en segundo lugar, que no tengamos prisa por obtener resultados inmediatos. No podemos olvidar que con un adolescente estamos haciendo una inversión a largo plazo, ¡y con el máximo interés! (un interés muy distinto, afortunadamente, del que nos ofrecen las entidades bancarias).

Otras formas de escucharles

En terapia gestáltica, el ejercicio de escribir una carta es muy beneficioso y ayuda a darse cuenta de por dónde van los conflictos y de las pistas que se pueden seguir para la resolución de los mismos.

Esta carta, que añado a continuación, es el reflejo auténtico de lo que les ocurre a muchos adolescentes. Además, he sido testigo del impacto que ha causado en los padres cuando la he utilizado como material en la escuela de padres.

Carta a mis padres

Queridos papás:
Hoy por fin me dedico a escribiros. Nunca lo he hecho porque ni se me habría ocurrido. Pero ya no aguanto más.
Vivo tan aislado, tan metido dentro de mí que me parezco a un caracol. Vosotros no sabéis nada de mí, y yo tampoco sé casi nada de vosotros.
Me parece que creéis que todo me va bien, que no tengo problemas o que mis problemas no tienen importancia, o que son normales. Yo no sé que pensáis de mí. Y esto me da pena y rabia a la vez porque pienso que si para esto es la familia, pues no vale la pena vivir en familia. Igual sería estar en una fonda o en un hotel o en una residencia.
Ni yo mismo sé bien lo que me está pasando. Antes era feliz porque no me preocupaba nada; con cualquier cosa lo pasaba bien. Pero hoy no.
El otro día quise decirte algo de mí, papá; quise decirte que las notas próximas no van a ser buenas. Pero tú estabas cansado, no tenías tiempo para mí; nunca tienes tiempo para escucharme, ni para oír mis miedos, ni para que pueda preguntarte, para jugar contigo. Me das pena porque trabajas mucho y me dices que lo haces por nosotros, tu familia; pero, ¿de qué sirve que me des dinero y un montón de cosas -todo material- si no te veo alegre ni contento de vivir?
Esto me hace pensar que si la vida que me espera es como la tuya, apañado voy… Y el caso es que cuando te veo así, cansado, recostado sobre el sofá viendo la televisión o leyendo tu periódico, siento dentro de mí que te quiero. Y muchas veces he sentido unas ganas locas de decírtelo, pero he tenido miedo. He tenido miedo a que no dieras importancia a mis palabras o a que dijeras que eso son tonterías. Y así he ido aprendiendo a callarme y a hablar sólo del fútbol, o del tiempo, o del cine, o de cosas que yo creo que son superficiales.
Y tú, mamá, me preguntas mucho por mí, por mis problemas. Pero quiero decirte que también me resultas cargante a veces; siempre estás encima de mí, dándome consejos como si todavía fuera un niño pequeño al que hay que mimar y proteger. Me preguntas, pero desde ti solamente, y sólo si hago lo que tú aconsejas parece que estás satisfecha de mí y, como a papá, te digo: no sabes nada de mí.
En fin…querría haberos contado muchas cosas al empezar esta carta, y ya veis. Me parece como sí no os hubiese contado nada.
Y es que hablar de mí también me cuesta mucho. Vivo triste, amargado, sin ilusión por nada. Quería haberos hablado de mis estudios, de lo que me pasa por dentro, de que vivo sin amigos ni amigas, de que me creo una cosa insignificante en un mundo que parece una tómbola o una feria para divertirse y, en el medio, estoy yo como la piedra del suelo que pisan todos sin darle ninguna importancia.
Sí, yo también soy de los que piensan que esta sociedad está mal, aunque no me lo hayáis oído decir porque me callo. Admiro a las personas que son valientes al hablar y al hacer, porque yo me veo incapaz de hacerlo.
Yo me veo tan gusano... ¿Qué puedo hacer yo envuelto en esta nube tan oscura de nuestro mundo triste y agresivo? Tengo miedo de volverme también agresivo como los demás.
Por eso pido ayuda, os pido ayuda; no sé cómo me la podéis dar, pero si no la encuentro en vosotros, no sé dónde la voy a encontrar, como no sea en dejar pasar el tiempo y esperar que de mí mismo, algún día, salga una fuerza que me haga ver el mundo mejor. Pero ahora… ¡qué mal lo paso!
Aunque no con mucha fuerza, os digo que os quiero.
Vuestro hijo.

¿Los adolescentes nos escuchan?

Conscientemente, por supuesto que no. Los adolescentes están tan ensimismados "mirándose el ombligo" que sólo tienen oídos para sus iguales, para sus necesidades, ‘sus millones de problemas’. Siendo el principal de todos ellos, y que engloba a los demás, el de ser capaces de encontrar su sitio en nuestro mundo de adultos. Y esto les va a llevar años conseguirlo.

Y caemos en la trampa de ponernos a su altura y decimos ¡pero si él ni me mira cuando le hablo, y quiere que yo le escuche...! ¡Hasta ahí podíamos llegar!

Pues sí, hasta ahí tenemos que llegar... ¡y más lejos!, porque es la única forma válida, la del ejemplo, lo que funciona, lo que sirve para algo. Lo demás son palabras vacías. Escuchar es una habilidad, una destreza, que debemos aprender nosotros primero y poner en práctica para poder enseñarla. Nosotros somos los adultos, los supuestamente maduros, de los que tienen que aprender.

Algo que se nos olvida, a menudo, es que para poder escuchar de una forma “activa” hemos tenido que “escucharnos primero a nosotros mismos”. Para poder empatizar con ellos hay que aprender a escuchar sus vivencias, inquietudes, propósitos, proyectos, aunque no tengan nada que ver con los nuestros e incluso nos parezcan disparatados.

Comprender no es lo mismo que estar de acuerdo.

La recompensa esperada

Aunque muchos padres no lo puedan reconocer, todo lo que hacen por sus hijos no es a fondo perdido. Necesitan obtener recompensas por todo lo que hacen por ellos. Me he encontrado en sesiones de terapia con padres que les estaban pasando factura a sus hijos de todo lo que hasta entonces habían hecho por ellos. Esperaban la recompensa y así recuperar, en forma de notas, títulos académicos, etc., “todo lo que habían hecho por ellos”. Y todo ello como pago, no como simple satisfacción de haber conseguido tener a su lado a una persona responsable de su vida.

Sin embargo, es evidente que, cuanto más satisfecho se siente uno como persona, menos utiliza a sus hijos como cubierta protectora.

Hace pocos días me contaba un amigo psicólogo algo que le había ocurrido en su consulta. Un padre angustiado por los pésimos resultados académicos de su hijo universitario verbalizaba con muchísimo esfuerzo: “No voy a tener más remedio que abandonar la idea que me hacía de que mi hijo fuese ingeniero de Telecomunicaciones. ¡Con la ilusión que me hacía!... Estoy seguro de que era la mejor profesión que podría desempeñar. Lo digo por su bien...”

Éste es un típico caso de proyección. El padre proyecta en su hijo “su deseo”, su necesidad de tener un hijo ingeniero de Telecomunicaciones, pero no se para a analizar el porqué del ‘fracaso’.

¿No cabe la posibilidad de que este hijo por dar gusto a su padre esté estudiando una carrera que no le guste?

Una buena escucha gratificante y efectiva

Como sufrida y esperanzada madre de adolescentes que soy, una de mis experiencias más gratificantes ha sido la de sorprenderles con una buena escucha. A la rutinaria llamada de “¡mamá!”, cuando ha sido posible, me he parado, he acudido donde él estaba (incluso me he sentado cerca) y mirándole a la cara, después de un más o menos automático “dime”, me he sorprendido a mí misma porque había sido capaz de decirle a mi hijo “te escucho, eres importante para mí”. Así he podido conectar con su tristeza, alegría, duda, temor… ¡y con su exigente demanda!: “Me tienes que dar dinero…”

Y aquí, lo que tocaría sería el sermón: “¿Otra vez? ¿Crees que a mí el dinero me lo regalan?”, por supuesto con el tono de voz y gesto de enfado. Esto sería lo que ellos esperan y aquí comenzaría la guerra de la que saldríamos perdiendo porque al final les daríamos el dinero. Es más fácil ir a buscar el dinero, dárselo y aprovechar la ocasión para hablar con ellos. Si le ponemos empeño y además disponemos de unos minutos (tampoco se trata de cansarles ni cansarnos), descubriremos el valor del tiempo que estamos en comunicación y lo que esconden, a veces, las rutinarias frases. Es aquí donde se nos presenta ‘la ocasión de oro’. Porque lo que nunca, nunca, funciona con un adolescente es el siguiente planteamiento: “Carlos, hijo, ¿qué te parece si quedamos a las siete, para que yo te explique cuál es el valor del dinero?” Esto, con un adolescente, en el año 2015, es ciencia ficción. Por eso no nos queda otra que aprovechar cualquier situación y poner en claro cuáles son sus límites.

Con un adolescente hay que estar siempre lo más atento posible a sus demandas de comunicación. Con las antenas desplegadas dispuestos a captar las señales sutiles que nos envían tales como: “Mírame, ¿cómo me queda esto?” o “no aguanto más, ¡esto es una mierda! Tú tienes la culpa de todo. No tienes ni p... idea de lo que me pasa. Tú has nacido ya viejo. Cuando cumpla 18 años, me las piro” (“¿será verdad?, me daría una alegría”, piensan muchos padres, aunque por supuesto no lo verbalicen).

Y también hay que aprovechar, con bastante arte, es verdad, para llevarlos a nuestro terreno de educadores.

Aprender con los adolescentes, por ellos y para ellos

Aprender a estar en silencio con ellos puede ser un buen aprendizaje. No siempre hay que utilizar palabras para comunicarse. El adolescente no siente la necesidad de hablar continuamente con sus padres. Y tampoco todos los silencios tienen que ver con malestar. Estar en silencio con el otro es comprensión y aceptación.
Son muchos los aprendizajes que se hacen a lo largo de una vida, para mí el de ser madre, siendo el más duro sin duda alguna, ha sido y sigue siendo el más gratificante, con diferencia. Pero no todas las personas ven claro que esta “carrera de fondo” (de resistencia) que significa estar al lado de un adolescente merezca la pena, porque no confían en el éxito final. Sin embargo, puedo asegurar, desde mi doble faceta de madre y psicoterapeuta, que mantenerse firme y con cariño al lado de un adolescente siempre da buenos resultados, y es el mejor pago que podemos recibir.

No obstante, no hay que olvidar que:

1.- La autoridad no debemos perderla. Tenemos que tener claro cuáles son los límites que deben saber que tienen en sus vidas.

2.- El cariño se percibe siempre. Y nuestros hijos lo reciben.

3.- No hay resultados ¡YA! Los resultados, a largo plazo.

INÉS MARÍN
Psicóloga infantil